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El conflicto y su resolución es un modo de vida.

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El conflicto es natural y una parte normal de las relaciones que funcionan. No se trata de si una persona se enfrentará a un conflicto, sino cuándo y cómo. Sin los conflictos, el crecimiento es limitado, empero, muchos temen y evitan los conflictos porque no saben lidiar con ellos. Aquí te hablaremos de el conflicto y su resolución es un modo de vida.

Los conflictos surgen a causa de diferencias- en necesidades, valores y motivaciones. El conflicto no es un problema en sí- lo que cuenta es lo que una persona hace con éste.

El primer punto de partida al hablar del conflicto es defender la idea de que él es parte inevitable de la vida y que no necesariamente tiene que conducir al caos y a la destrucción, pues él en sí mismo tiene formas, procesos y resultados controvertidos.

El estudio del conflicto es ecléctico y multidisciplinario. Muchos autores lo definen, entre ellos Deutsh, Coser, Himes, Hocker y Wilmot, Moore, y Katz y Lawyer.

La definición de Hocker y Wilmot nos resulta de importante precisión: “es la lucha que se establece entre dos partes interdependientes al menos, las cuales perciben metas incompatibles, recursos escasos e interferencia de la otra parte en la obtención de sus metas’’. (citado por Picard Ch. 2002). En la definición se destaca y es un elemento definitorio en la percepción de una situación como conflictiva, la independencia, pues como plantea Katz Lawyer, 1993 (citado por Picard A. Ch. 2002) para que el conflicto surja, las acciones  de una de las partes debe afectar a la otra, si esto no sucede existen diferencias pero no conflicto.

También para que existan conflicto, las partes implicadas deben percibir la situación como problemática, o sea, que independientemente de la objetividad de la situación tiene que existir la conciencia de que se está viviendo un conflicto.

Se señalan varias causas como originarias de un conflicto, lo que es de especial interés para ayudar a resolverlo si estamos en la posición de un tercero o si somos parte de él. Encontrar la raíz del problema es un elemento decisivo. Moore (1986) refiere como factores causales del conflicto, elementos asociados a las relaciones interpersonales, conflicto de valores, conflictos de intereses, discrepancias sobre información de determinados hechos y discrepancias vinculadas con la inequidad estructural.

En las relaciones interpersonales, la comunicación es esencial durante una situación conflictiva. De ella dependerá que el conflicto se exacerbe o que se arribe a una solución constructiva del mismo: Los diálogos sordos, la falta de habilidad de escucha, la comunicación rígida, la desconfianza, la imposición de criterios son intensificadores del conflicto y conducen a la repercusión residual del mismo.

En los conflictos de valor entran en juego las prioridades personales, las creencias religiosas, políticas y culturales.    Los conflictos de este tipo suelen ser muy fuertes  y de difícil solución pues cuando las personas se sienten amenazados sus valores, perciben que se les amenaza su identidad personal y se aferran con gran fuerza a los mismos. Los valores casi siempre van a resultar justos y correctos para quienes los sustentan, independientemente de su justicia y veracidad real, de ahí que en este tipo de conflicto es más productivo buscar un entendimiento mutuo o la conciliación.

La incompatibilidad de metas, contraposición de intereses y percepción de escasez de recursos resultan centrales en muchos conflictos. Los recursos pueden ser el dinero, la tierra, el empleo, la posición social y pueden ser también el amor, la estima, el estatus, el reconocimiento y el respeto.

Los conflictos no solo suelen ser de tipo personal, existen también los conflictos entre personas o subgrupos del mismo grupo, los que se producen entre grupos como comunidades, organizaciones, países y los llamados intrapersonales, que constituyen debates producidos dentro de nosotros.

El carácter constructivo o destructivo de un conflicto está en función de la perspectiva cooperativa o competitiva que le ofrezcan las partes participantes. La fuerza relativa de los intereses cooperativos o constructivos entre las partes y la forma en que estos intereses sufran alguna modificación en el decursar de la situación conflictiva, determinará la naturaleza del conflicto y nos acercará hacia una solución constructiva o destructiva. 

La solución constructiva del problema puede requiere en ocasiones la presencia de un mediador que cuente con un sistema de relaciones efectivas con cada una de las partes en conflicto a manera que provoque confianza y facilite la comunicación.

Para este tipo de solución constructiva, se necesita además la estimulación de actitudes colaborativas, la toma de decisiones grupales que faciliten ampliar al diapasón de alternativas de solución y el conocimiento de los asuntos en los cuales el conflicto se basa para que las soluciones sean realistas. Un enfoque constructivo asume que existe la incompatibilidad pero que es superable y  que las soluciones existen y que bajo determinadas circunstancias incluso, un conflicto puede ayudar a desarrollar la creatividad y la valoración de alternativas novedosas hasta ese entonces no tenidas en cuenta.

El hecho de que el conflicto tenga su lado positivo en el sentido de que puede aprovecharse para aclarar un problema, puede conducir a un pensamiento más claro y más crítico, permitir el surgimiento de nuevas ideas y hasta reunir a oponentes en la búsqueda de un consenso, no quiere decir que vayamos a convertirnos en sus fieles defensores y promotores. Sin embargo, es una realidad presente en las cuestiones más sutiles de nuestra vida, por lo que nos impone el reto de intentar disminuir sus consecuencias sobre nuestro estado emocional, sobre las áreas de la vida, por lo que nos impone el reto de intentar disminuir sus consecuencias sobre nuestro estado emocional, sobre las áreas de la vida en que estamos inmersos.

El conflicto es bueno cuando:

  • Ayuda a sacar a la luz y hacer frente a los problemas.
  • Enfoca el trabajo en los problemas claves.
  • Motiva a la gente a participar.
  • Ayuda a la gente aprender cómo reconocer, valorar y beneficiarse de sus diferencias.

El conflicto es un problema:

  • Afecta la productividad.
  • Afecta el estado de ánimo.
  • Causa conflictos, desacuerdos y/o divergencias adicionales y continuas.
  • Causa comportamientos inapropiados.

Algunas formas de hacer frente a los conflictos:

Es importante evaluar el tipo de conflicto y seleccionar la estrategia para lidiar con él. Existen cinco maneras comunes de hacerlo:

Evasión: “puede que no valga la pena preocuparse por ello”.

Complacencia: “puede que tengas razón sobre este asunto. Hazlo como tú piensas que debe ser”.

Confrontación/Competición: “voy a ganar este punto e impondré mi punto de vista”.

Colaboración: “combinemos nuestras habilidades y conocimientos para encontrar la mejor solución”.

Compromiso/ Negociación: “encontrémonos a medio camino y cada uno obtendrá parte de lo que se desea”.

Recuerda reflexionar ante un conflicto, acepta la responsabilidad del caso, sé oyente activo, identifica el problema, busca el lado positivo, ya que la parte más importante es la solución y la forma en que se maneja el conflicto. La manera de manejarlo puede se más valioso que el resultado final. 

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