Corredora victima de acoso

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Salir a correr o caminar diariamente nos mantiene en contacto con la naturaleza, nos aleja del estrés y nos ayuda a enfocarnos para dar nuestro siguiente paso. Ponerse metas de salud es muy importante. Pero ¿Qué pasa cuando tus deseos de mantener contacto con la naturaleza se ven afectados por un acosador? Sin darte cuenta te conviertes en una corredora víctima de acoso, algo terrible de vivir.

La época que vivimos es insegura, cada día vemos en las noticias historias de acoso, violaciones, atracos y secuestros. Esto es muy desmotivador y nos impide mantener nuestra mente tranquila. Es lamentable que podamos estar asustados, con temor de que un día suceda lo peor.

Una historia real…

Recientemente estuve diagnosticada con una hernia discal y desviación en la columna. Luego de un año de terapias y muchos medicamentos, el doctor me recomiendó no subir de peso y mantenerme en movimiento, caminatas diarias por lo menos media hora.

Pues así fue que puse manos a la obra. Luego de mi trabajo cada día tomé la decisión de iniciar un feliz recorrido por una zona rural, rodeada de una naturaleza maravillosa, ambiente acogedor, muchos animales y plantas tipo portada de revista. Pero como era de esperar, siempre observaba que un grupo de personas no me miraban con buenos ojos (instinto). Y fue así que día a día en vez de convertirse en una caminata placentera, se convirtió en un constante peligro al acecho.

Transcurrieron 6 meses de correr y caminar diario, por lo que decidí tomar un mes de descaso.

Cuando reinicié mi rutina diaria apareció un residente de una de las casas de la localidad, un tal “Antonio”, se me acercó en su bicicleta mientras me preguntaba que por qué duré un mes sin caminar, que me observaba todos los días durante todos aquellos meses y que se extrañó por mi ausencia”. Ese día me asusté mucho, cruzo miradas con otro señor que vivía cerca (como si se hablaran con la mirada), como queriendo decir que ya estaban listos para lo que me tenían preparado (mi intuición de nuevo).

Deje de caminar nuevamente, hasta que dos días después “Antonio”  tocó las puertas de mi casa (En ningún momento le dije donde yo vivía), investigó y llegó hasta allá. No le abrí, me asusté. Al día siguiente indagué con el encargado de mantenimiento del residencial  y me notificó que alguien me buscaba y que esa persona le mostró muchas fotos mías en su celular y dedujo que era mi amigo, le dijo dónde yo vivo. Y fue así que ‘’Antonio” logró llegar hasta mi hogar.

Me preparé para lo peor porque empecé a notar que me observaba cada vez que yo salía de mi casa.

Luego de tomar medidas de lugar ante un acosador, lamentablemente  decidí no volver a caminar y ha afectado mi salud grandemente.

¿Qué habría sucedido si yo hubiese continuado caminando por esa zona? Es la pregunta que me hago cada día. Sólo espero que ninguna persona se vea afectada y que este tipo de personas reciban su merecido.

¿Sabías que?

Un tercio de las mujeres que salen a caminar o a correr se sienten acosadas, más de la mitad sienten miedo de salir solas.

Runner’s World  publicó un estudio que dice que 43% de las mujeres habías sido víctimas de acoso sexual muchas veces mientras realizan deporte. La Federación Inglesa de Atletismo que asegura que un tercio de mujeres británicas se sienten acosadas al salir a correr.

Un 60% dijo que sentía ansiedad al salir a correr solas y más de la mitad indicó que se sentían más seguras corriendo en grupo.

Da pena que todavía en este siglo, donde las mujeres deben sentirse libres y cómodas, aún deben mantenerse a la expectativa y son víctimas de una cacería sexual.

Debes cuidarte y recordar que existen personas que están observándote para atacar, por eso es necesario que tomes medidas de seguridad:

  • Decirle a familiares o amigos que vas a salir a caminar o correr. Oriéntales también sobre el horario de salida y posible llegada.
  • Planifica el lugar, debes conocer la zona y estar iluminado.
  • Correr con más personas, con amigos y familiares, más aun si es una zona distanciada y oscura.
  • Lleva tu celular, por si tienes que hacer una llamada de emergencia y recuerda encender el GPS. Indícale a una persona de tu confianza que te mantenga ubicada.
  • De vez en cuando, cambia la ruta. Esto para evitar que cualquier acosador sepa tus rutinas.

Recuerda, a cualquiera le puede pasar y más vale prevenir que lamentar.

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Conoces algún caso? Cuéntanos tu historia y ayúdanos ayudar a otros.

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